Hitchens: El escritor que bebía sin parar.

El mundo literario ha visto a muchos personajes fascinantes, pero pocos tan controvertidos como Christopher Hitchens. Este brillante escritor y periodista británico era conocido por su inteligencia mordaz, su estilo de escritura incisivo y, sobre todo, por su relación peculiar con el alcohol.
En este artículo, exploraremos la vida de Hitchens, centrándonos en su consumo constante de alcohol y cómo este aparentemente no afectó su productividad ni su capacidad para cumplir con sus compromisos. A través de relatos personales y testimonios de quienes lo conocieron, desvelaremos la fascinante paradoja que representaba Cristóbal Hitchens y el alcohol.
El estilo de vida de Hitchens
Christopher Hitchens era un hombre de costumbres peculiares. Su vida giraba en torno a la escritura, la política y, por supuesto, al consumo de alcohol. Era una figura omnipresente en los círculos intelectuales de Londres y Nueva York, conocido por sus debates acalorados y su capacidad para mantener conversaciones estimulantes durante horas.
Hitchens era un fumador empedernido y disfrutaba del buen vino y el whisky con la misma pasión que dedicaba a sus trabajos literarios. Su estilo de vida era una mezcla de trabajo intenso y placeres hedonistas, donde el alcohol siempre ocupaba un lugar central.
Consumo constante de alcohol
Para Hitchens, el alcohol no era simplemente una bebida ocasional; era parte integral de su rutina diaria. Aseguraba que bebía vino durante todo el día, acompañando sus sesiones de escritura con copas de este licor.
El whisky también formaba parte de su dieta habitual, especialmente por las tardes y noches. Hitchens afirmaba que no le importaba la cantidad que consumía, siempre y cuando pudiera mantener su mente aguda y su productividad inalterable.
Productividad a pesar del consumo

A pesar de su consumo constante de alcohol, Hitchens era un escritor increíblemente productivo. Afirmaba escribir al menos mil palabras diarias, incluso mientras bebía vino y whisky durante todo el día.
Su editor, Graydon Carter, corroboró esta afirmación, asegurando que Hitchens siempre cumplía con sus plazos y nunca faltaba a una cita, a pesar de su peculiar relación con el alcohol.
La afirmación de estar siempre alerta
Hitchens sostenía que el alcohol no le impedía estar alerta ni concentrado. Incluso aseguraba que la bebida le ayudaba a pensar con mayor claridad y creatividad.
Para él, el vino y el whisky eran herramientas para estimular su mente y facilitarle el proceso de escritura.
Testimonio de su editor, Graydon Carter

Graydon Carter, editor de Hitchens durante muchos años, corroboró la resistencia del escritor al alcohol. En sus memorias, Carter describe a Hitchens como un hombre capaz de trabajar incansablemente, incluso mientras bebía escoches antes del almuerzo, vino durante la comida y cognac después.
Carter aseguraba que nunca había visto a Hitchens ebrio ni afectado por el consumo excesivo de alcohol, siempre manteniendo una mente aguda y un espíritu vibrante.
Rutina diaria de Hitchens
La rutina diaria de Hitchens era una mezcla peculiar de trabajo intenso y placeres hedonistas. Comenzaba su día con un escoch antes del almuerzo, seguido de vino durante la comida.
Por las tardes, disfrutaba de un cognac mientras escribía o debatía con amigos. La noche terminaba con más vino o whisky, acompañando sus conversaciones y reflexiones sobre política, literatura y filosofía.
Conclusión
Christopher Hitchens fue una figura compleja e intrigante del mundo literario. Su relación con el alcohol era parte integral de su vida, pero nunca pareció afectar negativamente su trabajo ni su capacidad para interactuar con el mundo.
Su historia nos recuerda que la productividad y la creatividad no siempre se basan en la abstinencia, sino en la capacidad de encontrar un equilibrio personal que funcione para cada individuo. Aunque su estilo de vida era controvertido, Hitchens dejó una huella indeleble en la literatura y el pensamiento contemporáneo.
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